Historia y evolución

Alexander Lowen fundó en el año 1956 el Instituto Internacional de Análisis Bioenergético. Trabajó con W. Reich, discípulo de Freud, y observó a las personas desde el punto de vista de su estructura física.

A. Lowen  estableció correlaciones entre las carencias y traumas ocurridos en el desarrollo y la estructura corporal en la edad adulta, es decir, entre la vida emocional y su expresión en el cuerpo.

A partir de estas observaciones clínicas, concluyó que en los seres humanos podemos encontrar distintas estructuras de carácter o de personalidad básicas. Esta clasificación clásica está fundamentada en la teoría freudiana del desarrollo. Actualmente esta clasificación es revisada y ampliada por los nuevos enfoques del Análisis Bioenergético y las nuevas problemáticas del siglo XXI.

Lowen desarrolló la teoría y la práctica del Análisis Bioenergético integrando  aspectos del abordaje psicoanalítico y el análisis del carácter de W. Reich, desarrollando la teoría del enraizamiento (grounding) y del restablecimiento de la vitalidad en el proceso terapéutico, aspectos esenciales del trabajo bioenergético Actualmente se incorporan también las teorías que ponen énfasis en el aspecto relacional/emocional en el desarrollo,  Bowlby, Winnicott y Mahler en relación a la teoría del vínculo (apego) y  Stern  sobre la armonización afectiva, entre otros.

Les últimas investigaciones científicas (Shore, Siegel) en el campo de las neurociencias  que aportan datos sobre la memoria corporal, memoria implícita, y su construcción a partir de las interrelaciones, promueven que  el Análisis Bioenergético revise sus paradigmas, incorpore y defina conceptos esenciales como el vínculo interpersonal, al mismo tiempo que desarrolla estrategias terapéuticas diferenciadas para el tratamiento de las perturbaciones emocionales  de origen diferenciado: déficits, conflictos y traumas.

La práctica extensa del Análisis Bioenergético en todo el mundo, como forma de psicoterapia privilegiada para el abordaje de las nuevas problemáticas, facilita  la incorporación creciente  de otros enfoques y paradigmas: el abordaje eco-sistémico para comprender la interrelación constante de la persona con sus entornos, la revisión crítica que aporta la teoría del género y del feminismo a los abordajes clásicos de la sexualidad humana, así como la perspectiva social en el abordaje de las desigualdades y el etnocentrismo.

El Análisis Bioenergético, pues, vive momentos apasionantes que permiten ratificar la extraordinaria herramienta que representa, al mismo tiempo que se adapta y se enriquece.

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